Sunday, June 13, 2010

El remate de los primeros cien días...

... Chamacas y chamacos, a cien (o noventa y cinco, o los que sean, realmente ya no soy bueno con las fechas) días de nuestra flamante relación con la pequeña gamborimba del espacio exterior, ya nos acostumbramos a algunas cosas, y otras son nuevas y diferentes cada día.

Creo que la mejor manera de explicar los alcances de la criatura es con la

CRÓNICA DE UN BAUTIZO ANGUSTIADO:

Imaginad, si queréis...

Un bautizo comunitario este pasado sábado en el que había trece minivíctimas alineadas para pasar a la pila a ser H20-eados. Cada uno con al menos diez asistentes en el equipo de apoyo. Un sacerdote que aparentemente ha visto veinte veces todas las temporadas de Seinfeld, o que desayunó payaso, porque qué humor se cargaba. ¿Estamos bien hasta aquí?

Hechos:

Cada una de las víctimas sacrificiales en cuestión tenía una denominación impuesta aparentemente por padres que crecieron con un espantoso complejo por demasiados capítulos de Dawson's Creek y Beverly Hills 90210. Londres Elizabeth. Altair Zaratustra (No, no era exactamente ése, pero sonaba muy similar) Dánae Priscila. Y así, todos por el estilo. Todos con dos nombres, cada uno más sangrón que el anterior, y peor en la combinación.

Excepto una.

Cada uno de los pequeños pedazos de felicidad iba enfundado en una cosa llamada ropón, creo, consistente en varias capas de carpetitas del sillón de la tía quedada, entrelazadas con servilletas de las que ponen abajo de los pasteles amarillos de betún y lunetitas. Todo rematado con un gorrito de abnegada menonita o de aprendiz de Ratatouille al que se le acabó el presupuesto.

Excepto una.

Cada una de las sonrosadas cartitas abiertas al futuro llegó a un momento de la ceremonia en el que se soltó berreando cual Sally Fields cruzada con Libertad Lamarque. Y el berrido era contagioso. Y durante un cuarto de hora, todos los engendros en cuestión se volvieron fábricas caóticas de decibeles, convirtiendo el sagrado recinto en círculo improvisado del Purgatorio, donde había llanto y crujir de dientes.

Excepto una.

Cada uno de los pequeños pitufitos de la aldea de la alegría se retorció cual Megan en el Exorcista al primer toque del agua matavampiros, redoblando el berrido y algunos encendiéndose al contacto.

Excepto una.

Todos los hechos anteriores no son con afán de sonar sangrón. Son simplemente para establecer que en el momento que entramos a la ceremonia, después de estrenar con jocoque regurgitado su vestidoide, la hija de mis entrañas absorbió toda la información de sus cobautizantes y decidió que no merecían el esfuerzo, así que cayó roncando cuan larga era, le valió madre cada uno de los devaneos del padre desde la vela hasta el aceite, se medio despertó cuando le cayó el agua para poner su cara patentada de "ah, qué bien muelen", y volvió a caer en coma hasta que buenamente se les ocurrió terminar el asunto.

O mi heredera es extremadamente floja, o va a hacer exactamente lo que le dé su regalada gana en su vida. Dada su hiperactividad el resto del día me inclino por la segunda opción.

Ésa es mi hija, que ahora ya puede matar vampiros. Aplausos.

Pórtense mal, cuídense bien, Nancynismo para todos... saludos a la Prieta conferencista, a la Polla desaparecida, al buen Buttkick, al Sr. Quintero, al cuate Edel, y a toda la maravillosa gente al otro lado del Alzheimer.

Y a la mejor esposa del mundo mundial. E Hija.

Próxima semana, cómo sobrevivir a la lluvia con menos de doce centenarios al día.

Eso es.

1 Comments:

Blogger aurangelica said...

Si... Alexa es la onda!! definitivamente esa niña es única! :*

2:07 PM  

Post a Comment

<< Home